Testimonio de la Hna Donatella Fanna

Me llamo Donatella Fanna soy italiana y tengo 37 años, hace 6 años que estoy

en Paraguay, perseverando feliz en el Pueblo de Dios.

¿Como llegue? Les contare en breve mi testimonio, el milagro que Dios obro

conmigo sacandome de la obscuridad y poniendome en la luz; porque si, les puedo

contar que hoy me siento en la luz. Siento en mí la presencia constante de un Dios

todopoderoso que me habla en sueño, y en la mente me defiende y me consuela porque

después de tanto sufrimiento mí alma está cada día más gozando y glorificando a

Dios, desde ya siento que estoy cerca de la salvación.

Mi historia es una histotia común, como muchas hay en este mundo.

Nací en una familia muy humilde y hasta los trece años vivi en un monte, lugar

maravilloso, donde en los frios inviernos los cerros se pintan de blanco por la abundante

nieve que cae, en el verano los campos se llenan de flores multicolores. Hasta

este tiempo recuerdo que le sentia a Dios, muchas veces, antes de dormir me arrodillaba

y hablaba con él.

Mi padre en busca de una suerte y una mejoria económica construyó un restaurant

cerca de la ciudad, donde nos trasladamos toda la familia y todos juntos empezamos

a trabajar duramente. Comence a ir a la escuela y en horas libres ayudaba. Fue

así que mi vida cambio, y de repente me encontre en el mundo de los adultos. Pasaban

los tiempos y termine mis estudios a los diez y nueve años, entre a trabajar en el banco

y muy pronto me independice de mis padres, porque queria ser libre. Tenía novio, amistades,

diversiones. La libertad no me faltaba, recorrí vastantes lugares aprovechando

mis vacaciones, dinero susficiente tenía y también el apoyo y cariño de mi familia

(generación). En todo este trayecto viví en apariencia tan felíz, más en mí interior me

sentía cada véz más vacia, y cuando por las noches volvía de las fiestas, me encontraba

sóla en una enorme y linda casa donde vivía, sentí en mi interior una gran tristeza

y soledad, analizando mi vida y todo lo que poseía (sabiendo también que muchos no

tenian esta misma suerte y aún me envidiaban) me preguntaba porqué no era felíz, no

encontraba respuesta.

Esta amargura y tristeza persistia secretamente en mi interior, hasta que llegue a

analizar la paz. Muchas de las cosas que hacia y tenía, me di cuenta que en realidad

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no me interesaban, mientras el tiempo pasaba ya estaba cerca de los treita años, y sentia

el aliento de la muerte serca mío.

Analizaba que de repente podia morir, así como murió mi padre a la joven edad

de 53 años, y muchos amigos míos mas jovenes . Entonces, cuál era el sentido de mi

vida?, vivía a caso solo para trabajar, comer, disfrutar, casarme, tener hijos y seguir

una corriente común para todos?. ¡No! todo eso no me era susficiente, no era lo que

yo quería, deseaba algo más, algo más puro, más superior; buscaba, encontraba; más

no me era suficiente.

Un día el sol empeso a brillar nueva, e inesperadamente para mí, fue allí que

después de todos estos años vividos sin Dios me llegó su mensaje por intermedio de

una amiga que ya perseveraba en el Pueblo de Dios, conocía los rediles del mismo en

el Paraguay.

Me habló allí de un Dios verdadero, que habla y se manifiesta a su pueblo como

en los tiempos de antaños a los antiguos Profetas y Patriarcas, y escuchando maravillada

su testimonio, me arrodille y recibí el Espíritu Santo.

En ese momento me acorde desde aquellos tiempos cuando niña me arrodillaba

y hablaba con Dios, hasta ese momento no había sentido en mi su presencia, ni en la

iglesia católica, por eso llegue a dudar de su existencia y llegue a decir en mi interior

que si él existía estaba lejos de mí, así viví en la oscuridad rodeada por personas talvéz

más incrédulas que yo, confiaba unicamente en la ciencia y capacidad humana.

Al recibir el Espíritu Santo sentí una gran felicidad en mi corazón y aquel día

volví a mi casa cantando.

A menúdo visitaba a esta amiga, por una parte dudaba y por otra me sentía bien

a su lado. Hallaba paz, ella me contaba muchas maravillas y testimonios de un pueblo

sufrido, entregado y obediente a su Señor, y de muchas juventudes, que dejaban el

mundo y sus vanidades para seguir este camino de salvación, me tomó una gran curiosidad

de conocer esos lugares y estos jovenes y así como ella vine por primera vez al

Paraguay en febrero de 1986.

Llegue así en la villa de Coronel Oviedo para después trasladarme a la Santidad,

las cosas sencillas, la gente humilde, sus sonrrisas sinceras, un poco tímida, todo eso

me gusto. La paz, la alegria y la felicidad que sentí en este lugar se quedó en mi corazón

y este recuerdo me acompaño cada día y cada momento, cuando volviendo a Italia

me encontré nuevamente en las ciudades ruidosas, entre las gentes amargadas y apuradas

que gasta su vida para sobrevivir en comodidades y lujo, mas lindas cosas, mejo77

res autos, ropas de mejor calidad, no analiza que mañana dejará todo esto quiera o no

quiera.

Dios allí me hizo meditar, que él haría de mi vida algo mejor, mas tuve dudas,

la pregunta era, vivir en humildad con Dios, paciencia, eso significaba dejar todo, mas

no era un problema, porque tenía fé en su ayuda y ya sentía su presencia en mi corazón,

su abrazo, su cariño de Padre, con él podría enfrentar cualquier cosa y participar

entonces entre la juventud valiente del Pueblo de Dios.

Dios me dió el coraje, la fé y la seguridad en él y de esta forma despedí a Italia;

además a caso en verdad yo no le debia la vida a él?, pués ahora yo vivo felíz, gozoza,

alegre como núnca.

Ese es mi breve testimonio, uno más de los muchos que hoy sigo teniendo en

este pueblo. Cada creyente tiene maravillas que contar a cerca de un poder sobrenatural,

que se manifiesta y que combierte los corazones más duros, que reune llamados

de distintas razas, culturas y religiones, a los cuales enseña así el amor, el perdón y la

unidad verdadera en el nombre de Cristo, creando así nuevamente un pequeño paraiso

sobre la tierra.

Les parece todo esto imposible?.

Vengan y conozcan esta hermosa verdad.

Hoy entonces estoy aqui, orgullosa y feliz en mi querido pueblo.

Donatella Fanna

Amén

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